9.11.11

envejece mi alma

en ocasiones siento que
te sigo queriendo
y entonces me doy cuenta
que me falta un trago
de alguna botella peleona
y me miro al espejo y este pelo
negro sin calva
no acompaña las arrugas de mi voz
envejece mi alma
y derrepente ya no tengo
ganas de bregar con gente
ni de discutir con Dios
sobre la existencia del hombre
sólo leer y leer
mientras baremboin agita la batuta
dentro de mi radio
o acariciar la guitarra
quizas pasear con los pies desnudos
por la orilla del mar
sentarme en la arena
distanciado del alquitrán
abstraerse de este mundo de ladrillo
y cemento y sumergirse en
el mundo vírgen y natural de la mente
recoger caracolas de entre las piedras
y escribir el cuaderno de bitácora
de los cangrejos ermitaños
que ya no están

en ocasiones siento que
te sigo queriendo
y entonces me doy cuenta
que debo sentarme en el jardín
de mi alma
y podarle a los pensamientos
aquellos pétalos marchitos

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