termine el trabajo
y fui a tomarme un pelotazo
antes de ir a casa.
nunca quedaba con nadie
preferia ir a los bares
y encontrarme con quien me tuviese
que encontrar.
no habia nadie.
el camarero estaba dormido
en una mesa,
era gordo y calvo,
pitaba al respirar
y la cerveza se calentaba
en la mesa de su muerte
con todas esas cenizas esparcidas.
me quede un rato examinandole,
no habia nadie.
fui al bar de al lado,
habia un tocino con boina sentado viendo la television
y un polaco enzarpado por la merca,
pedi una cerveza,
se dio la vuelta la camarera
-sus tetas amenzaban con romper
la blusa-
-quieres frutos secos?_me preguntó.
-No_le respondí.
me lie un cigarrillo.
miré, no había nadie.
el mundo estaba lleno de don nadies.
vacío existencial.
miradas de perro flaco.
palabras insustanciales.
silencio.
llegue a casa y decidí
reabrir esta vieja cuenta,
necesite escribir tanto
como el camarero dormir.
Mande un mensage a ainhoa
y me contesto,
la mala suerte rondaba por su casa
asi que la llame.
ella tiene un buen par de tetas
y yo algun chiste bueno
-nada que ver-
la senda estaba ya marcada
pero por lo menos hubo alguien
aunque fuera al otro lado del telefono.
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