9.11.11

una noche de pesca

anduve por la arena hasta llegar
a un punto donde las luces de la jodida
urbe no rompiesen el encanto
de la preponderante luna.

solté los bartulos cerca de la orilla
clave el pincho en la arena
preparé la caña de pescar
y la lancé.

entonces abrí la nevera
y saqué una cerveza,
me senté, pensé otra vez
en la luna que hacía las veces de faro
para las miradas de los marineros
de los sueños,
pernoctadores y solitarios.
fui a darle un sorbo a la cerveza
y no estaba,
pensé en mi locura,
me levanté para coger otra cerveza
y escuché tras de mi un ruido timido
ya no estaba la caña de pescar
volvi a pensar en mi locura
y mi silla desaparecio,
fui a coger la cerveza de una puta vez
y me faltaba la mano izquierda,
otro intento y una pierna de menos
la mano derecha la otra pierna los ojos
el pincho el tabaco
la nevera...
pensé en mi locura y tampoco estaba

tan sólo yacía sobre la arena
mis tripas y la lucecita de la caña
que la locura de algún pernoctador solitario
había dejado allí
y sentí la humillación de un pescado
y recogí mi caña y la guardé
y me senté a fumarme un cigarrillo
y terminar todas las cervezas de la nevera
y a aprender a disfrutar de esos peces
que saltan bajo el brillo de la preponderante luna
en vez de humillarlos con los anzuelos